jueves, 3 de septiembre de 2015

"De REINOS y reinonas"


 Cuarta reflexión

                                                                                          “Dios será todo en todos” (1Co 15,28)

(Si no lees hasta el final, igual te aburres)



Algo importante debía significar para Jesús el “reino de Dios” con su matices cuando lo encontramos 122 veces en los evangelios y 90 veces puesto en sus propios labios. Es tema central de su predicación, de sus parábolas y de sus acciones simbólicas. Bultman nos recuerda que “Jesús, el predicador del reino de Dios, se convirtió  después de la Pascua en Cristo predicado”. Recordamos que el Nuevo testamento tiene dos ejes centrales: el reino de Dios y Jesús el Cristo.



“Reino” puede resultarnos un tema un tanto arcaico. De hecho ya sabemos como hoy los “reinos y las monarquías” no pasan por su mejor momento.  Con frecuencia viene a mi mente la pregunta de N. Perrin: “¿Cómo podemos salvar el abismo hermenéutico entre lo que el reino de Dios significaba en la enseñanza de Jesús y lo que puede significar para nosotros?”.

Para mí una dificultad es que el mismo Jesús nunca definió con precisión su significado. Estaba muy ligado a áreas geográficas y de cómo Dios actúa en la historia e incluso los teólogos de la liberación utilizan su sentido para articular su teología. En este sentido G. Gutiérrez escribe: “tratamos aquí la cuestión clásica de la relación entre fe y existencia humana, entre fe y realidad social, entre fe y acción política o, en otras palabras, entre el reino de Dios y la construcción de este mundo”.  Ahí queda esto para quienes piensan que la Iglesia debería serlo solo de “puertas cerradas”.


Pienso que el reino de Dios es un “ya pero todavía no”. Está presente y todavía queda por venir. No, no es contradicción porque el reino “esta dentro de vosotros” afirmaba Jesús (Lc 17,21) y al mismo tiempo nos recordaba que estaba llegando, que estaba “cerca” (Mc 1,14), en palabras de Kelber, “trae la liberación de todo mal y la transformación de la creación entera”. Pero el reino de Dios es un don gratuito de Dios y una tarea para todos los humanos. Y sí, sin duda también tiene un carácter político, no es puramente religioso. Vivir el reino exige claramente la conversión personal, dejar entrar en nuestra vida el mensaje inaudito y dejarse sorprender por su Buena Noticia. Viene ahora a mi mente aquello de “porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida se había perdido y ha sido encontrado” (Lc 15,24.32). Vida nueva labada en el sufrimiento y en la cruz.

¿Y en que consiste?:
Pues… “el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom 14,17). Por tanto se trata de un reino en el que se establecen relaciones, un tipo de relaciones con Dios, con nosotros mismos, con la naturaleza misma y con los demás.

La misión de la Iglesia es servir al reino, y no ocupar su lugar. “Constituye en la tierra el germen y el principio de ese reino” (LG 5) pero no es el reino. Alguno lo confunden y confunden. Lo que sí hace Jesús es ligar a su nueva comunidad y darle una misión explícita: proclamar, testimoniar y comprometerse. Desafiar a la sociedad entera a caminar de acuerdo  con los principios básicos del reino: justicia, paz, fraternidad y derechos humanos. Sabiendo aquello de “mi reino no es de este mundo…” (Jn 18,36) porque no es un reino de honores, de poder, de riquezas, de dignidades… y en eso, tenemos mucho que aprender todavía. ¡Todo llegará! Poco a poco.

Cuando en el Padrenuestro rezo aquello de “venga a nosotros tu reino” lo convierto en súplica diciendo que me eduque para servir con humildad, que me de fuerzas para no oprimir a los débiles sino protegerles, que no me deje sucumbir a las ambiciones puramente humanas porque ese reino es el reino que heredan los pobres, los manos, los que sufren, los misericordiosos, los humildes, los pacíficos, los perseguidos… y “entonces el Rey dirá a los de su derecha: venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mt 25,34).

No debemos confundir:

. Hay "reinonas" (dicho en tono cariñoso) que piensan que lo importante es establecer un reino con un sistema único de pensamiento. Lo vemos en Venezuela, lo vemos en Cuba, lo vemos en China… que no soportan “otras doctrinas”, otras maneras de ver, sentir o pensar. A pesar de los evidentes fracasos, véase Grecia, y a pesar de los grandes apoyos de “otras reinonas” que son los gurús de los medios.


· "Reinonas" que catalogan y excluyen pues se sienten legitimadas por “un puñado de votos”. Que hacen de la provocación un medio de crispación continua. Que buscan el revanchismo utilizando cualquier excusa. Que provocan enfrentamiento para coartar e imponer por el miedo. Que vociferan contra todo lo que huela a Iglesia negándole su “derecho” a decir lo que piensa porque creen que el único derecho que existe en nuestra sociedad es el suyo. Que atacan sotanas y rosarios pero los sustituyen con otras prendas y colores, creando otras liturgias (muchas veces insultantes) y generando otros sistemas de “sumisión” y dependencia mucho peores que la “sumisión en la Iglesia”… ¡Vaya si lo son!

No. No es más progre el defender el derecho a la muerte frente defender el derecho a la vida. Pelillos a la mar. Lo progre es posibilitar dignidad a toda vida.

No. No es más progre ponerse rastras u ocupar ilegalmente viviendas de otros ni en nombre de colectivos culturales ni en nombre de… que el intentar vivir en un orden establecido con equidad y equilibrio. Pelillos a la mar. Lo progre es ganarse el pan con el sudor de la frente y pactar apuestas factibles para que no exista paro. Ni vagos.

No. No es más progre defender sólo lo “público” demonizando lo privado (cuando conviene) que intentar contribuir a la vertebración social también desde alternativas no públicas. Incluso compartiendo el dinero de todos con su justo seguimiento. Pelillos a la mar. Lo progre es crear condiciones justas y equilibradas entre todos quienes formamos parte de la sociedad y contribuimos a su desarrollo y bienestar.

No. No es más progre ser republicano, nacionalista o de izquierda radical (cuando conviene) que ser… demócrata, monárquico parlamentario o de derechas. Todos tenemos derecho a ser, a estar, a existir… y, viendo lo que vemos… ¿no sería mejor dejarnos de tirar los trastos, de culpabilizar mutuamente al otro… y empezar a sumar?. Pelillos a la mar. Lo progre es aprender y ejercitar el diálogo y evitar los espectáculos y performance en nuestros parlamentos.

No. No es más progre ser ateo, agnóstico que creyente. Pelillos a la mar. Lo progre es SER y ser capaz de respetar y comprender al otro.

No. No es más progre … ¿amplias tú la lista? ¡Pues sí!

Mi reino de Dios es un reino que me pide misericordia, bondad, acogida, gratuidad, generosidad, sinceridad, coherencia… al menos en la medida de mis posibilidades. Y como sé que estoy lejos de ello, de ahí mi empeño en “convertirme” a lo bueno, a lo justo… ¡Si me dejáis!

Mi reino de Dios me lleva aceptar al otro, incluso a las “reinonas”, a quiénes se creen únicos poseedores del bien, la justicia y la verdad. A los que se quejan de que la Iglesia “impone”, cosa que jamás hace pues más bien propone, a los que, sumisos, critican la sumisión de otros. Sí, los acepto y me gustaría caminar con ellos sin prejuicios. ¡Si me dejaran!

En el reino de ESTE mundo tenemos demasiado odio, demasiada carga negativa acumulada… de memoria tristemente selectiva andamos cargados de ideas preconcebidas negando la posibilidad de cambio, de mejora… en el otro.

En el reino de ESTE mundo dedicamos mucho tiempo a la palabrería y muy poco a la palabra, incluso a la palabra dada. Y así nos luce el pelo.


Opto por el otro reino, el de Dios. Lo hago como Hermano de La Salle porque he redescubierto que: “La Vida Consagrada es la opción de amor por Cristo Jesús, Hijo de Dios vivo. El religioso es el que dice Señor, mi única opción es por ti” (L.M. de Almeida) “Hay personas, comunidades y obras de vitalidad nueva; en ellas algo nuevo está naciendo; algo se está revitalizando” (J.M Arnáiz). Es una nueva respuesta de vivir en clave de reino de Dios y me gusta.

Me siento llamado a esta nueva misión de servicio al Instituto como Consejero General, sirviendo a todos con sencillez, creatividad, cercanía y escucha. Me ha gustado releer: “La preocupación de la Vida Consagrada no tiene que ser la supervivencia, y menos aún la reducción de sus efectivos, sino mantener alto el nivel de la pasión misionera llevando el Reino de Dios a donde más falta hace” (José María Arnáiz).


Pues bien. Ignoro cuántos ángeles habrá en el reino, como ignoro cuantos demonios hay en el otro lugar. Ni me importa. Ignoro si habrá horarios, muchas reuniones… o que tipo de vestimentas llevaremos si es que llevamos. Ignoro cuántas lenguas deberemos utilizar para una fácil comunicación ni si dispondremos de iphone, ipad u otras zarandajas. Ignoro si nos conectaremos por wifi, por cable o bluetooth… Lo importante es tener preparado el corazón, bien abiertas las manos para ser hermanos de todos, hijos de un mismo Padre cuyo regalo más precioso es este precisamente: su REINO.

Y hablando de ángeles, el H. Gustavo (el más espiritual de los Consejeros me interrogado en el desayuno acerca de su sexo, su color, su… lógicamente no ha habido respuesta) lo que sí he descubierto es el nombre completo de nuestro H. Ricky al que se le añade Ángel de la Paz: Ricky Ángel de la Paz, muy propio de él.

Y para terminar, viene a mi mente una frase de san Juan Bta. De La Salle: “nada será capaz de quitaros la paz interior, si es verdadera...” (Med 31,2). Eso es otro fruto importante del “venga a nosotros” hasta que “Dios será todo en todos” (1Co 15,28)

Pues que venga.
Feliz día. Abrazos sostenidos.

H. Rafa

miércoles, 2 de septiembre de 2015

"OSCURIDAD. LUZ"


Tercera reflexión

“El que ama a su hermano permanece en la luz y no hay nada en él para hacerlo tropezar” Jn 2,10


Tendremos que reconocerlo. El gran problema que tenemos los humanos hoy es, en general, nuestra incapacidad de amarnos. Digámoslo claro. Mirando la realidad, nos cuesta amarnos a nosotros mismos (condición básica para amar a los demás) y, en consecuencia, nos cuesta amar a los demás. Así nos luce el pelo.

No, ahora no achaquemos a los políticos aquello que depende de uno mismo. Basta ya de demonizara los otros para esconder o tratar de justificar nuestra falta de capacidad de crecer por dentro. (Por fuera ya se encarga la vida misma). Por dentro anda nuestra mente, andan nuestros afectos, anda nuestro corazón… ¿Sanos? Pues yo diría que relativamente. Parece como si nuestra opción fuera vivir en la oscuridad  y hacer todo lo posible por no buscar la luz. La luz que realmente es capaz de iluminar y dar sentido, que nos envuelve para conducirnos a una mayor plenitud…

Al psiquiatra Luis Rojas se le preguntaba en una entrevista ¿qué tiene más pachucho el ser humano actual, el corazón o el cerebro? A lo que él contesta: “La mente. Todavía arrastramos ideas antiguas: por ejemplo, mucha gente piensa que el mundo es un desastre, que los jóvenes están perdidos, que los ancianos no sirven para nada… Y la realidad no es ésa. Cada día vivimos más y mejor pero nos quejamos más. Las emociones están bien, pero lo que nos falla todavía son los lamentos. Y lo creo. Porque quien vive en la oscuridad solamente “cierto consuelo” en los lamentos, en las críticas destructivas, en buscar fuera de uno mismo las culpas del propio vacío existencial.




El filósofo Martín Buber afirma “el hecho fundamental de la existencia humana no es ni el individuo en cuanto tal ni la colectividad en cuanto tal. Ambas cosas, consideradas en sí mismas, no pasan de ser formidables abstracciones. El individuo es un hecho de la existencia en la medida en que entra en relaciones vivas con otros individuos; la colectividad es un hecho de la existencia en la medida en que se edifica con vivas unidades de relación. El hecho fundamental de la existencia es el hombre con el hombre” (“¿Qué es el hombre?”, pág. 146). Digámoslo claramente, nuestro sistema de relaciones, nuestra capacidad de confiar en…, nuestro deseos de ser sinceros y mostrarnos tal como somos… anda un poco alocado. ¿O no? Tenemos, todos, demasiadas zonas de oscuridad encerradas en la caja fuerte de nuestro interior.

¿Luz? ¿Oscuridad?
Mientras no seamos capaces de trabajarnos buscando equilibrio, ayuda (no sólo autoayuda),  yendo más allá de lo que nuestros ojos pueden ver, siendo capaces de ir más allá de nuestra hepidermis… mal lo tendremos. Seguiremos encerrados en la cárcel de nuestra propia oscuridad.


Para mí, cada vez creo más en la importancia de vivir en actitud de cambio, de crecimiento… de evolución. Por eso creo que  deberíamos cuidar con especial atención:


      1) La reconciliación consigo mismo: mi realidad se define por lo que soy y quiero ser, y mi ideal adquiere validez en la medida que se apoya en lo que soy. En este sentido:
-       Si no soy capaz de valorarme a mí mismo en mi realidad actual no puedo continuar exigiéndome grandes avances en el IDEAL. La autoestima es el motor del crecimiento y del cambio.
-       Nadie tiene derecho a pedirme que sea diferente a como soy si no puede demostrarme que me quiere tal como soy. Sólo quienes me aceptan y me aprecian pueden ayudarme a dar nuevos pasos, a cambiar.
-       Cada paso que doy en mi crecimiento, en mi cambio…  supone que las etapas anteriores aparezcan como llenas de errores y equivocaciones. Es inevitable que sea así, porque cambiar significa tener más información y más habilidades para hacer frente a las dificultades.
-       Tengo que asumir mi cuerpo, mi familia, mi pueblo, mi historia como condicionantes básicos de mi identidad, que me abren a nuevas posibilidades pero que, al mismo tiempo, marcan hasta cierto punto, el camino y el ritmo de crecimiento y cambio.
-       No puedo negar nada de lo que he vivido. Todo lo que he sentido, vivido y hecho forma parte de mi vida. Y mi vida, en su conjunto, es buena.
-       No puedo juzgar mi pasado desde el presente. No sería justo. Las posibilidades de hoy no son las de entonces.
-       Mi historia es una historia abierta al futuro y adquiere sentido desde el proyecto de mi vida no desde el victimismo ni de la añoranza del pasado.


     2)    La reconciliación con los demás: sabiendo que la transparencia en la relación no está reñida con el respeto y con la prudencia en la relación. Desde ahí:

-       Perdón y comprensión de las realidades ajenas. La comunidad cambia si la convivencia está basada en el mutuo perdón.
-       Estar dispuesto a compartir… percepciones, ideas, sentimientos, actividades, misión… con la firme convicción de que construimos juntos. Para ello:


·      discernir juntos.
·      Tomar decisiones compartidas.
·      Voluntad de resolver los conflictos que surjan.
·      Evaluar, de verdad, proyectos.

-       Reforzar a las demás valorando los aspectos positivos y mostrando cómo podría mejorar algunos aspectos de su comportamiento.
-       No somos culpables de los sentimientos de envidia, rivalidad, hostilidad… que surgen en las relaciones pero debemos trabajarlos.
-       Los conflictos son buenos porque nos permiten mejorarnos si…
·      No culpabilizamos.
·      Somos capaces de ser objetivos.
·      Reconocemos las diferencias y valoramos lo que cada una tiene.


3)    La reconciliación con Dios: significa la búsqueda del proyecto de mi vida en la oración y el diálogo con los demás.     
      - Las ambigüedades respecto a la imagen de Dios dificultan el diálogo con Dios y el desarrollo de nuestra propia identidad como consagrados.
         - La opción por un sentido religioso de la vida sólo es posible a partir de personas reconciliadas con Dios.
        - Dios me cambia sólo en la medida que le deje ser “Señor de mi vida”. Me reconcilio con Él en la medida que le dejo abierta la puerta de mi corazón y permito que sea Él quien guíe mi camino.

Sin olvidar la realidad doliente que nos rodea, quiero apostar y te invito a ti hacerlo también por intentar vivir nuestro ser con verdadero espíritu de búsqueda, de discernimiento y de cambio. Seguro que ello nos ayudará a seguir creciendo y a intensificar nuestro compromiso en favor de quienes sufren. A pasar de la oscuridad a la LUZ.

Las palabras de Teilhard de Chardin: “Vive feliz, te lo suplico. Piensa que estás en las manos de Dios, tanto más fuertemente agarrado cuanto más decaído y triste te encuentres. Vive en paz. Haz que brote, y conserva siempre en tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes de nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios. Cuando te sientas apesadumbrado y triste, adora y confía”.

La vida es cambio y nos cambia. Lo hace interior y exteriormente. La incapacidad para renovar nuestras opciones básicas nos conducen necesariamente a una crisis existencial y a un replanteamiento constante del sentido de nuestra vida.


Sólo desde un cuidado (crecimiento) de la espiritualidad, desde una verdadera reconciliación, un adecuado acompañamiento… es posible vivir plenamente y, por tanto ser felices (que es lo que Dios quiere para cada uno de nosotros).

Es lo que yo pienso. ¿Y tú?

Feliz día, feliz reflexión

H. Rafa Matas

martes, 1 de septiembre de 2015

A CONTRACORRIENTE


Segunda reflexión:



“Pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra tierra. Entonces sabréis que yo, el SEÑOR, he hablado y lo he hecho” Ez 34,14

DESDE MI VENTANA
Día caluroso. Contemplo de nuevo la montaña desde mi habitación. Me fijo en un precioso detalle: aún en medio de la dura y muerta roca, hay vida. Nadie riega las plantas y los árboles que nacen ella, excepto la misma naturaleza. Nadie las abona. Sin embargo, muchos como yo, se habrán asombrado al verlas. Sin duda llevan días, años… para el deleite de quienes las contemplamos. Y es algo natural, existe en muchos lugares de nuestro malogrado planeta.

Viene a mi mente la palabra FIDELIDAD. Las plantas nacidas en lugares inhóspitos permanecen a “contracorriente” a no ser que la propia mano humana, tantas veces inhumana, las elimine para otros intereses casi siempre antinaturales.

Es verdad, no es precisamente la fidelidad una realidad que en la actualidad se presente como valor significativo. Vivimos y muy contentos, en lo que llamamos la “cultura de la provisionalidad”. Sin referencias fuera de uno mismo, sin referencia a Dios es difícil jugarse la vida totalmente. Mis amigos me han preguntado muchas veces cómo sigo siendo Hermano. Incluso alguno de los más cercano me despidió al irme al noviciado diciéndome “hasta la semana que viene”. Y han pasado más de 30 años… Sin embargo creo firmemente que nuestra vida tiene significado solo si tiene la valentía de una decisión para siempre.

Pienso en los muchos jóvenes que durante este verano han hecho sus primeros votos. Un grupo numeroso que, a contracorriente, han decidido y optado por una vida centrada en el amor, compartida en todo con desconocidos, dedicada a quienes más lo necesitan… y con la intención de no volver la vista atrás. ¿Vida nueva que nace en una roca vetusta y aparentemente caducada? ¿Conseguirán ser felices en ella? ¿Vivirán desde la fidelidad a las cosas pequeñas o sucumbirán a la provisionalidad? Seguro que todo habrá pero estoy convencido de que desde la generosidad, su generosidad, experimentan ya que en la vida hay que arriesgarse y aventurar nuestra libertad en una alianza definitiva con un Dios de vida y no de muertos.

H. ARSENIO
Necesitamos trabajar nuestro interior, combatir las “pasiones tristes”, dominar las “pesadillas nocturnas”, contrarrestar la “modernidad líquida” y no tener miedo de decir “Para siempre” como lo dijo hace unos días nuestro querido H. Arsenio en Madrid. A ti te dedico hoy este blog y mi oración. Hermano joven entregado por la causa de otro Reino, con quien he compartida multitud de experiencias y que es capaz de superar las dificultades provisionales que le regala la cotidianidad. Si él puede, si yo puedo… muchos podemos. 

Y hablando de podemos, ayer hacía una referencia no propagandista. ¡Qué ignorancia la suya! También el Sr. Jarabo, cada vez mas endiosado y temido por quienes conforman el pacto en mi tierra de las Islas Baleares, afirmaba: “Desde siempre, la Iglesia ha perseguido a las mujeres, especialmente a las no sumisas, y actualmente con este tipo de acciones demuestra que lo continúa haciendo”. No cabe comentario alguno. Él sabrá porqué lo dice y desde qué experiencia. Como ayer, mantengo mi convicción, esa no es mi Iglesia ni la Iglesia que yo conozco. Viejos tópicos para viejas heridas. Algunos no se han enterado que la Iglesia no son los curas y obispos. En fin…

Prefiero las palabras del Papa Francisco. Y hoy me pregunto cómo poder seguir siendo fiel desde mi incoherencia y debilidad, cómo seguir sirviendo a mis hermanos y hermanas con más generosidad, cómo poder seguir creciendo por dentro con sana espiritualidad, cómo poder superar mi fragilidad y la resistencias que me impida mi “para siempre”. Intentarlo lo estoy intentando. De esta manera podré “mirar el pasado con gratitud, viviendo el presente con pasión, para abrazar el futuro con esperanza” como nos invita Francisco. Lo demás… pamplinas, excusas, resentimientos, envidias, asignaturas pendientes, ignorancias, miedos…

Ya en el 2013, Francisco nos decía: “la cultura de lo provisional nos golpea a todos porque quiere convencernos de que no somos estructuralmente capaces de un riesgo en el amor tan alto, tan atrayente, tan bello. Mejor volar bajo”.   Pues hoy digo ¡No! Prefiero no quedarme en el “yo mínimo” que nos explica Christofer Lash y, aún a contracorriente, volar alto porque la experiencia del amor pide por naturaleza la totalidad del don y la perspectiva de la eternidad. ¿O no?

Pero como me siento limitado pido al Señor que reviva mis huesos: “Pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra tierra. Entonces sabréis que yo, el SEÑOR, he hablado y lo he hecho” Ez 34,14. 

UN ABRAZO SOSTENIDO EN EL TIEMPO.
H. Rafa Matas

lunes, 31 de agosto de 2015

¡Ay, Señor, Señor!


Primera reflexión en mi Retiro:  

                    ¡Ay, Señor, Señor!

                              “Y a ti, ¿qué te importa? Tú sígueme”
                                                                        Jn 21, 21-22

En esta primera tarde de retiro, a solas en mi habitación. Una sencilla habitación franciscana en Maiori (Salerno) al sur de Italia… aunque está junto al mar, mi ventana mira a una alta roca. No podrán disiparme ni la infinidad del mar ni las entradas y salidas de las pequeñas embarcaciones del puerto deportivo que tenemos enfrente.

HH. Andrés, Rafa y Jean-François
 Me llega la noticia de que el joven mexicano H. Andrés está ya volando hacia el Líbano. Allí se reunirá con el H. Miguel, Marista catalán, para iniciar el “Proyecto Fratelli”: una nueva obra intercongregacional (La Salle – Maristas) que mañana iniciamos para acoger, apoyar… ser hermanos de tantos niños. Jóvenes y adultos desplazados de Siria. Mientras los políticos europeos discuten y discuten, nosotros intentamos aportar un grano de arena ante esta innombrable e injusta situación.

Surge en mí, evocando aquella exitosa serie de Xesc Forteza y Andrés Pajares : ¡Ay, Señor, Señor!”. También brota mi oración por aquellos que están dejando su piel en las fronteras, en los camiones frigoríficos o no, en el mar… por aquellos cuyas esperanzas se ven frustradas también al llegar a nuestras fronteras… viene a mi mente la frontera entre México y estados Unidos allá en Tijuana y que fotografié. Leedlo en la foto con vuestros propios ojos. No necesita explicación.

Frontera de Tijuana/USA
Sin darme cuenta aparecen en la gran pantalla de mi mente imágenes de mi visita a Auschwitz, la crueldad humana. También otros pueblos, como los indios de Guatemala, que sistemáticamente han sido secuestrados, torturados, ejecutados, perseguidos… por militares y afines políticos. O los millones de seres, hermanos nuestros, que a día de hoy y vergonzosamente para la humanidad siguen muriendo de hambre. ¡”Ay, Señor, Señor!”: ¿Y por qué?

Se me antoja como pregunta básica. Es una pregunta con cierta lógica, frecuente, humana… No, tranquilos no es mi interés ahora responderla. Mejor que esto lo haga cada uno. Pero ha brotado en mí, me ha hecho reflexionar y orar. La comparto intentando poner rostros a los gritos, demasiados gritos, de seres humanos indefensos que nos piden manos que acojan, corazones que sientan, puertas abiertas… y no, no las encuentran al menos en su mayoría.

Dios no nos pide que nos sintamos por encima de ellos y ellas. Dios nos pide si somos capaces de leer los desastres que engendramos y si éstos nos ayudan a cambiar, arrepentirnos de algo, a ¿convertirnos un poco? Pero al estilo de Maximiliano Kolbe… Sin duda el sufrimiento humano me lleva a liberarme de toda arrogancia, de todo juicio, de toda condena. Ojalá estos días me ayuden para que mi corazón se más de carne que de piedra recordando las palabras de Ezequiel: “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne” Ez 11,19. Que así sea.


Creo que pasamos demasiado tiempo juzgando a los demás. Demasiado tiempo criticando a los demás, sean quienes sean, y nos impide centrarnos en nosotros mismos, en mí mismo, para cambiar el corazón que es lo que verdaderamente debiéamos cambiar, al menos yo.

Seguimos diciendo fíjate en este o en aquel, fíjate en este partido o en el otro, fíjate en… Y Jesús nos dice lo que le dijo a Pedro cuando este le preguntó qué pasaba con Juan: “Y a ti, ¿qué te importa? Tú sígueme” Jn 21,21-22. Déjate de rollos, déjate de mirar al vecino, déjate de celos y envidias, déjate de poner excusas… de mirar al vecino… céntrate en ti y… “Sígueme”.


Niña de Isla La Tortuga
 Y hablando de juicios, ante el caso de las “proabortistas” que irrumpieron en la Iglesia de San Miguel de Palma y ante el juicio civil, sí las de “fuera rosarios de nuestros ovarios”… Siempre tan finas y educadas. Me ha llamado la atención la frase provocadora (imagino que eso piensa él) de nuestro representante de Iglesias en la tierra de nuestras islas, Alberto Jarabo (Podemos) que afirma en su limitada visión: “La Iglesia irrumpe constantemente en la vida política, pública y social de nuestro país con declaraciones y opiniones que pertenecen al ámbito religioso, en particular de la religión católica, y por lo tanto atenta contra la libertad de conciencia y el sentimiento religioso del resto del Estado”. Cómo he dicho de no juzgar, no lo hago. Sólo lo incorporo a mi oración porque esa no es “mi” Iglesia, pese a quien le pese. La mía va mucho más por el camino del encuentro y la reconciliación, de la acogida y la misericordia, del amor. En todo caso, siempre viene bien reflexionar… por si acaso.




"¡Ay, Señor, Señor!”

H. Rafa Matas

sábado, 13 de junio de 2015

GRANOS de VIDA

Domingo XI Tiempo Ordinario
14 junio 2015


Evangelio de Marcos 4, 26-34

         En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
        El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.
         Dijo también:
      ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.

         Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía en parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

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SOMOS VIDA EN UNA APARIENCIA PARTICULAR

El evangelio de Marcos no recoge muchas parábolas. De su lectura, se desprende que el autor pareciera mostrar a Jesús como aquel que enseña haciendo. Por eso insiste más en los relatos de milagros y apenas contiene “discursos” del Maestro.




En total, sumando incluso aquellas más breves, en este evangelio encontramos nueve parábolas, de las cuales solo dos son exclusivas suyas. Y las cuatro más relevantes aparecen recogidas en el capítulo 4, al que pertenecen las dos que comentamos hoy.

En ellas, Jesús insiste en el dinamismo de la semilla que, a pesar de los pesares y de las apariencias, hace que la planta salga adelante, superando todas las expectativas.

La certeza en el dinamismo interno de todo es lo que puede explicar la serena pero firme confianza que atraviesa todas las parábolas y, más ampliamente, todo el mensaje de Jesús.

La mente establece separaciones sin cesar, hasta el punto de hacernos creer que la realidad es una suma de objetos netamente compartimentados. Y rápidamente se lanza a la carrera de diseccionar, analizar e incluso definir –de forma “clara y distinta”- todo lo que alcanza a percibir.

Sin embargo, basta tomar un poco de distancia de la mente, para caer en la cuenta del engaño. Lo cierto es que no existe nada separado de nada. Y que la infinita variedad de “objetos” que nuestra mente cataloga como separados no son sino “formas” de la realidad una.




Por más que nuestra mente se rebele, lo cierto es que el dinamismo de la semilla no es diferente del sembrador de la misma. El Origen de todo es también la fuerza de todo. Aquello que –como dice preciosamente Mónica Cavallé- “vive en nosotros, respira en nuestra respiración y pulsa en el rítmico fluir de nuestra sangre; aquello que ríe cuando reímos y danza cuando danzamos; lo que arde en nuestra ira y en nuestro deseo. Lo que mira por nuestros ojos, piensa en nuestro pensamiento y nos inspira palabras cuando hablamos. El vigor que late en la semilla…, la inteligencia ilimitada e insondable que todo lo rige y en todo se manifiesta.


La Vida que nos constituye –lo que las religiones han nombrado como “Dios”- es, a la vez, nuestra identidad, nuestra fuente y nuestra fuerza

Solo necesitamos reconocerla y entregarnos a ella.


La sabiduría –y la plenitud- consiste en no olvidar jamás que somos la Vida y vivirnos desde esa certeza. 

El cuerpo, la mente, los sentimientos, las emociones, las reacciones, las circunstancias… son solo la apariencia, el “disfraz” que la Vida ha asumido momentáneamente. 

La realidad es solo aquello que no puede morir jamás.





Abrazos sostenidos y feliz domingo.
Roma