viernes, 27 de marzo de 2015

¿OTRO MUNDO...?

Muchas veces me hecho la pregunta. Seguro que tú también.
¿Otro mundo es posible? La respuesta no es fácil. Toda “otra cosa” siempre es posible pero lo cierto… es que mientras tanto, estamos en el que estamos. Y, la verdad sea dicha, estamos en un mundo multicolor en el que la primera imagen es realmente negativa. Catastrófica dirían algunos.

 El libro  “Las pequeñas memorias” de José Saramago termina con una entrevista que le hace el periodista Juan cruz. Su última pregunta es: Usted no es un hombre optimista. A lo que el escritor le responde: “¿Cómo vas a ser optimista si lees el periódico? El mundo es el lugar del infierno; millones nacen para sufrir; no le importa a nadie. No soy pesimista, soy un optimista bien informado”. E Nobel, seguro que no conocía “noticias positivas”. Sin pretender contradecirle, la realidad es mucho más dura que lo que leemos en la prensa o vemos en los medios. Vivimos en un mundo cruel, despiadado, sin respeto al otro… Ni aprendemos de la historia ni nos importa apisonar al que se ponga adelante con tal de conseguir… ¡qué sé yo!

Ya en el siglo XXI y seguimos con regímenes totalitarios y populismos amordazadores. Seguimos dependientes hasta la asfixia de una economía despiadada en manos de unos pocos, porque son unos pocos los que tienen la mayor parte de “lo mucho”. Se creen los amos pero no lo son, sólo "hacen de amos" pero ya les llegará su hora... ¡siempre llega! Sí o sí. Seguimos enfrentándonos pueblos contra pueblos en nombre de… falsos dioses, falsos ideales, falsos… ¡Sí falsos! Seguimos sucumbiendo a nuevas enfermedades que suman clientes a las tumbas a las de siempre que no acabamos de erradicar. Seguimos permitiendo el hambre y la sed, el comercio “injusto”, el maltrato, el abuso de todo tipo, la extorsión, el terrorismo, el fanatismo… Un mundo en el que viven de él gastan la mayor parte de su tiempo en reuniones de “alto copete” en lugares de “alto copete” con medios de “alto copete” para no llegar a casi ninguna solución y seguir igual o peor que antes. Un mundo violento, inseguro e injusto…


¿Es ese nuestro mundo? ¡Sí! Pero hay otro mundo. O el mundo tiene otra cara tan real como el que termino de describir. Con frecuencia no es noticia diaria sino extraordinaria pero es real ¡y tanto!

Existe un mundo donde el agua sigue siendo pura y cristalina, donde los árboles siguen manteniendo su verdor… Y la primavera es primavera y el verano, verano, y el otoño, otoño y el invierno, invierno. Existe un mundo en el que las personas son valoradas como tales, donde se practica el respeto y la tolerancia, se dialoga y escucha, se comparte. Existe un mundo en el que la solidaridad es efectiva y no sólo de “buenas palabras”, en el que su única lucha es por la paz, en el que se la pasión o lo que es lo mismo se tiene “compasión”, en el que se busca y practica la inclusión porque se mira al otro como “hermano”, en el que la fe suma y “no resta”… Un mundo en el que la vida es defendida de cualquier agresión “venga de donde venga”, en el que la naturaleza no se ve sucumbida por el afán de lucro desmedido, en el que el que más tiene más da y lo da… En el que se puede vivir e incluso sufrir porque hay donde recostar la cabeza y hombros en el que apoyarla…

¿Eso es verdad? Sí, lo es y lo he visto.
Claro, es bien cierto aquello de que “el mundo está mal repartido” pero somos nosotros quienes lo repartimos. Es cierto que este otro mundo está disperso entre el anterior porque cuesta el efecto de contagio. Pero no por ello es irreal o ilusorio. ¡No! Existe de verdad.

Ciertamente no tenemos poder para cambiar al mundo en abstracto. Pero si podemos hacer pequeños cambios en nuestro alrededor inmediato. ¿O no?  A no ser que desistamos por aquello de que “nada podemos cambiar”, “Ande yo caliente y…” “Qué bien estamos aquí…” Si somos capaces de no cerrar los ojos y de aportar nuestro pequeño “granito”, si somos un poco más generosos y somos capaces de ayudar a alguien en secreto, si somos compasivos y dedicamos tiempo a escuchar a quien sufre aunque sea sólo un momento, si no somos vengativos y evitamos devolver mal por mal, si…  ¡Pero si lo sabes de sobra!  Entonces, contribuimos a aumentar el segundo mundo… tan real como la vida misma. ¡Pues sí!

Entonces no afirmemos con tanta gratuidad que “otro mundo no es posible” porque sí lo es. Al menos en ti y en mi y ya somos dos. En todo caso di “no me da la gana, prefiero seguir en mi comodidad y ceguera”. Lo respeto pero no es mi mundo.

Abrazos sostenidos y feliz construcción del “otro mundo”
Puerto Príncipe

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